Facultad de Medicina Humana de la USMP desarrolló con éxito Primer Congreso Mundial de Salud Mental y Covid-19

El evento académico tuvo por finalidad unificar información sobre el diagnóstico, manejo e intervenciones en época de COVID-19 en salud mental, con contenidos actualizados y basados en evidencia científica.

congreso1La llegada del Covid-19 a la vida cotidiana de las personas no solo ha sido una preocupación en cuanto a la salud física de cada individuo, sino también ha desencadenado problemas de salud mental en muchas personas. Por ello la Facultad de Medicina Humana de la Universidad de San Martín de Porres, en alianza con el Instituto Nacional de Salud Mental – Honorio Delgado Hideyo Noguchi y el Grupo T.E.C. de Colombia desarrollaron el Primer Congreso Mundial de Salud Mental y Covid-19 los días 30 de setiembre, 01 y 02 de octubre.

El evento, llevado a cabo de manera virtual, contó con la  aceptación de más de 5 mil registrados y una constante participación de mil asistentes en la plataforma ZOOM durante los tres días del congreso. El resto de los espectadores lo siguieron en línea a través del Facebook Live del Instituto de Investigación de la Facultad de Medicina Humana. Cifras que garantizaron el éxito de este evento académico.

La inauguración de tan importante congreso estuvo a cargo del Dr. Frank Lizaraso Caparó, Decano de la Facultad de Medicina Humana de la USMP, quien en sus palabras de bienvenida destacó la alianza de estas tres instituciones para ahondar esta problemática de salud mental e intercambiar experiencias, para enriquecer el conocimiento al personal de salud, estudiantes de Medicina y profesionales interesados.

Asimismo, reafirmó que la llegada del coronavirus, la declaratoria de emergencia y las medidas de confinamiento ha incrementado el estrés en la población y con ello las necesidades de atención y cuidados de salud mental.

“La atención en salud mental se ha restringido significativamente por la reducción de la oferta en Hospitales Generales, por tener que dedicarse a atender a pacientes portadores del Covid-19, que aquellos con problemas de salud de primer nivel”, indicó el Decano.

Por último, felicitó a los organizadores por este importante congreso, ya que su contenido significa un beneficio a la sociedad, médicos e investigadores, en este amplio campo de la medicina.
A su turno, el Dr. Humberto Castillo Martel, Director del Instituto Nacional de Salud Mental – Honorio Delgado Hideyo Noguchi, sostuvo que este congreso es una oportunidad para que los médicos psiquiatras puedan repensar su práctica, irla expandiendo y tomarla más como una oportunidad que como una amenaza.

“La pandemia y el confinamiento al que seguimos expuestos está cambiando la vida de las personas y está cambiando también a las propias organizaciones. Y la psiquiatría, como un conjunto de saberes, también está cambiando y debe cambiar. Y los mejores cambios son los que realizamos proactivamente y no reactivamente. Una pandemia como la del Covid-19 nos va mostrando también las limitaciones, pero también nos va mostrando las oportunidades”, manifestó.

En ese sentido, indicó que en nuestro país están cambiando las formas de atender y cuidar la salud mental; un cambio de fondo, ya que el sufrimiento de las personas es mucho mayor en esta pandemia y, en este cambio de paradigma en el que se acercan más a las personas, va cambiando esta relación y se ven comprometidos a acercarse más a los pacientes.


“Esta forma de hacer una psiquiatría más proximal lleva a que nosotros tengamos que expandir nuestras categorías, integrar nuestras teorías y ponernos en el horizonte de la etimología del saber psiquiátrico”.

Por último, expresó a todos los participantes de este evento que tuvieran, en este congreso, un espacio de reflexión de su práctica, agregando que este evento será el primero de una línea grande de trabajo conjunto.

Siguiendo con el programa, el Dr. Juan Evangelista Tercero Gaitán Buitrago, Director del Grupo T.E.C de Colombia, sostuvo que este congreso fue construido en el fundamento de la cooperación internacional y está pensado para el avance de la ciencia y el arte de la salud mental, en el contexto de una situación tan delicada como es la pandemia.

“Esperamos que los contenidos presentados en estos tres días no solo sean de su agrado, sino que también se convierta en una parte integral de su práctica profesional al darles una perspectiva actual de los fenómenos que rodean la actual pandemia”, manifestó.

Asimismo, agradeció la presencia de los expositores, así como a las instituciones organizadoras, cada una líder de clase mundial en su área, muchos de las cuales se considera ejemplos a seguir en cuanto a la excelencia de su disciplina.

Ponencias virtuales

Finalizada la inauguración, inició la ponencia de la Dra. María Teresa Rivera, Jefa de la Oficina de Cooperación Científica Internacional del Instituto Nacional de Salud Mental – Honorio Delgado Hideyo Noguchi, miembro del Comité Organizador de este congreso y docente de la Facultad de Medicina Humana de la USMP, con el tema: Salud mental en Perú y su impacto en la salud pública nacional: una experiencia en tiempos de pandemia.

congreso2En su ponencia, la médico psiquiatra inició indicando que esta nueva realidad, provocada por el coronavirus, no solamente está afectando la salud física de las personas, sino genera gran preocupación y estrés en las personas de todos los países, no solo por nuestra propia vida sino por la de nuestros familiares.

“Esta nueva enfermedad no se puede desligar de los problemas que se estaban presentando a nivel mundial y en China en particular, con la salud mental, ya que esta pandemia empezó a generar estrés, ansiedad, depresión e insomnio. Incluso se notó que personas que tenían miedo a lo desconocido presentaron mayores niveles de ansiedad, en comparación del resto de personas”, afirmó.
Tomando en cuenta cifras de Estudios Epidemiológicos en China, la especialista señaló que del 29.3% al 53.8% de personas de este país, han tenido problemas o daño psicológico de intensidad moderada a severa en esta pandemia. También, entre el 16% y el 19.9% presentaron síntomas depresivos de consideración moderada a severa, 28.8% problemas de ansiedad y 8.1% relacionados a problemas de estrés, siendo las personas de 18 a 30 años y las de mayores de 60, las que tenían mayor afección.

Por ello, la Comisión Nacional de China publicó guías para tratar de intervenir y restaurar los efectos del Coronavirus, con respecto al impacto psicológico, y vieron que los mecanismos de control y de prevención tenían que estar estructurados en todos los niveles, no solo a nivel nacional, sino regional y local, y tenía que ser diferenciados por grupos.

“Este tipo de intervenciones tenían que ser ideadas por psiquiatras y especialistas de salud mental justamente para el soporte de la comunidad”, señaló.

A partir de ello, se formaron estos equipos en donde se vio que la intervención constaba de cuatro items importantes: apoyo psicológico en línea telefónica; respuesta psicosocial en coordinación con la prensa y publicidad; intervenciones de apoyo psicológico de expertos en salud mental y el equipo médico de intervención psiquiátrica para la prescripción de psicofármacos.

La especialista concluyó afirmando que en el Perú el 20% de los adultos y adulo mayor tienen algún tipo de condición mental, en su mayoría, depresión, ansiedad y problemas con el alcohol. De este porcentaje, el 20% son niños y adolescentes, en los cuales, la principal causa de condición mental se trata de desórdenes de la conducta y emociones.

Como otro ejemplo señalamos la siguiente exposición tan interesante, como todas las que se desarrollaron durante este congreso. Esta fue Telesalud mental en América Latina: Adaptación y reestructuración de servicios psiquiátricos especializados, en el contexto del distanciamiento social, del Dr. Juan Evangelista Tercero Gaitán Buitrago, Director del Grupo T.E.C. de Colombia y Miembro Honorario Internacional de la Sociedad Argentina de Trastornos de Personalidad y Psicopatías, quien señaló que en la actualidad existen diferentes visiones en América Latina del significado de enfermedad mental, por tanto la aplicación clínica y diagnóstica, dependiendo de las políticas de salud mental y las políticas en cuestión de dispensación de fármacos, puede diferir entre países.

“Por ello la implementación súbita de la telesalud mental ha traído dificultades y es lo que tienen en común todos los países de América Latina”, indicó.

Asimismo, señaló que otro inconveniente respecto a la telesalud mental en Latinoamérica es que, a diferencia de otras especialidades, el trabajo en salud mental es un trabajo interdisciplinario; un buen servicio de salud mental involucra otras especialidades más allá de la psiquiatría.

“Hay que variar las estrategias de telesalud mental. En este momento estamos dependiendo demasiado de internet y eso lleva costos extras que tienen que ser subvencionados por los trabajadores y además disminuye las posibilidades de acceso a las poblaciones que no tienen posibilidad de contratar este medio”.

Por último, finalizó indicando que es fundamental educar a los trabajadores de salud mental en cuestiones de tecnología y tener en cuenta el impacto que genera la sobrecarga laboral, debido a la implementación de la estrategia de teletrabajo.

Las ponencias del Primer Congreso de Salud Mental y Covid-19 estuvieron conformado de la siguiente manera:

Día 01

  • Salud mental en Perú y su impacto en la salud pública nacional: una experiencia en tiempos de pandemia.
  • María Teresa Rivera Encinas. M.D. – Perú.
  • Mecanismos de adaptación social en tiempos de pandemia: una mirada neuroanatómica.
  • Guillermo Rivera. M.D. - Colombia.
  • Profesionales de la salud mental en la pandemia.
  • Mohammed Al-Rawi M.D. - England.
  • Programa de Apoyo Emocional para Personal de Salud COVID-19.
  • Bernardo Ng M.D. - México.
  • Efectos del aislamiento físico obligatorio y otras medidas epidemiológicas durante la pandemia en pacientes diagnosticados con Transtorno Límite de la Personalidad.
  • Guillermo Nicolas Jemar M.D. - Argentina.
  • Fibromialgia y síndrome de intestino irritable en el personal sanitario en el marco de la pandemia.
  • Sergio Czerwonko - Argentina.

Dia 02:

  • Psicosis agudas de buen pronóstico.
  • Federico Rebok M.D. – Argentina
  • Telesalud mental en América Latina: Adaptación y reestructuración de servicios psiquiátricos especializados en el contexto del distanciamiento social.
  • Juan Evangelista Tercero Gaitán Buitrago M.D. - Colombia.

 

  • Burnout médico en la pandemia.
  • Fabio Celnikier - Argentina.
  • Teorías de conspiración y salud mental durante la pandemia por COVID – 19.
  • Kostas Fountoulakis M.D. – Grecia.
  • Ausencia de la perspectiva de género en la pandemia y sus consecuencias.
  • Martha Rondón – Perú.

Día 03:

  • Propiedades antivirales y antiinflamatorias del medicamento antidemencial memantina.
  • Senad Hasanagic M.D. – Grecia.
  • Respuesta multinivel al estrés relacionado con la pandemia: Una visión del análisis transaccional.
  • Mehmet Fuat Ulus M.D. – EE. UU.
  • Cómo escribir un artículo científico: Una aproximación basada en hipótesis.
  • Reiner Heun – Reino Unido.
  • Perspectiva de experiencia vivida: El impacto del COVID-19 en personas con condiciones de salud mental.
  • Charlene Sunkel – Sudafrica.
  • Psiconeurobiología de la resiliencia.
  • Gustavo Tafet M.D. - Argentina.
  • Abuso infantil y del adolescente durante los tiempos de COVID-19.
    Andrea del Pilar Guzman M.D. – Colombia.

Cabe destacar que la clausura de este congreso estuvo a cargo de la Dra. María Teresa Rivera y del Dr. Juan Evangelista Gaitán Buitrago, donde ambos agradecieron a los expositores por los conocimientos brindados y a los asistentes por estar presentes los tres días del congreso.

Fuente: Oficina de Relaciones Públicas  - USMP

 

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La Molina, octubre de 2020
ÁREA DE DIFUSIÓN
Oficina de Extensión y Proyección Universitaria
Facultad de Medicina Humana - USMP

La Obesidad como factor de riesgo para COVID-19

El coronavirus SARS-CoV-2 pertenece a una familia de virus causante de la enfermedad respiratoria en los seres humanos llamada COVID-19. Esta enfermedad de origen viral tuvo su inició en la ciudad de Wuhan (China) en el mes de diciembre de 2019, ulteriormente se propagó por 114 países lo que condujo a la Organización Mundial de la Salud declarar oficialmente al COVID-19 como pandemia el 11 de marzo de 2020. 

Los síntomas más habituales de esta enfermedad son fiebre, tos seca, dolor de cabeza y cansancio, así mismo, entre los factores de riesgo se consideraron inicialmente a la enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus, enfermedad pulmonar e hipertensión arterial, pero, además diversas observaciones han vinculado a la obesidad con situaciones graves de COVID-19.

obesiad1La obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por un acúmulo excesivo de tejido adiposo ocasionada por una ingesta de calorías que supera las recomendaciones diarias. Las dietas altamente energéticas constituyen factores de riesgo para el incremento de peso; los patrones alimentarios en los países occidentales se caracterizan por estar constituidas por una elevada ingesta de carbohidratos simples, sal, grasas saturadas y de tipo trans, además de colesterol, mientras que, se observa una dieta con bajo contenido de fibra y carbohidratos complejos. Otro aspecto que es necesario considerar es la ingesta creciente de alimentos procesados, ultraprocesados y comida rápida, los que también contribuyen a incrementar el peso y la obesidad.

La clasificación utilizada con mayor frecuencia para establecer el estado nutricional es el Índice de Masa Corporal (IMC), que corresponde a la relación que existe entre el peso de una persona y su talla elevada al cuadrado (kg/m2). Una persona con un IMC comprendido entre 18.5 y 24.9 kg/m2 se le diagnostica como de estado nutricional normal, si se encuentra en el rango de 25 a 29.9 kg/m2 es diagnosticada como sobrepeso, y si su IMC es igual o mayor a 30 kg/m2 es diagnosticada como obesa.

La obesidad se caracteriza, desde el punto de vista inmunológico, como una entidad inflamatoria con una respuesta que incluye el incremento de citoquinas inflamatorias y proteínas de fase aguda, sin embargo, a diferencia de otros procesos inflamatorios ocasiona una moderada activación del sistema inmunológico innato que afecta la homeostasis metabólica en el curso del tiempo. El tejido adiposo ha sido considerado durante mucho tiempo como un tejido cuya principal función era el de almacenar grasa con fines estrictamente energéticos, sin embargo, posteriormente, se mostró que era un tejido endocrino que participaba activamente en la inmunidad y en los procesos de inflamación.

Se ha descrito la existencia de varias hormonas específicamente secretadas por el tejido adiposo, más apropiadamente denominadas adipoquinas. Estas hormonas comprenden un considerable número siendo las más estudiadas la adiponectina, caracterizada por tener propiedades antiinflamatorias e incrementar la sensibilidad a la insulina, esta hormona está disminuida en la obesidad; la leptina, cuyo principal efecto es el de controlar el apetito, en los obesos se observa una incrementada resistencia a la leptina, por cuyo motivo, está incrementada en el plasma; la resistina, hormona que al parecer está vinculada con la inflamación y la resistencia a la insulina; la proteína quimiotáctica de monocitos 1 (MCP-1), un factor proinflamatorio que atrae a los monocitos que posteriormente se transforman en macrófagos. También se ha mostrado, en el tejido adiposo de las personas con sobrepeso u obesidad, que liberan Interleuquina 6 (IL-6), Interleuquina 8 (IL-8), Interleuquina 10 (IL-10), Interferón gamma (IFN-γ), Factor de Necrosis Tumoral alfa (TNFα), etc.

Diversas observaciones muestran que la inflamación constituye un factor que vincula a la obesidad con algunas patologías, habiéndose identificado genes inflamatorios sobre-expresados de la obesidad y la enfermedad metabólica. La disfunción metabólica incluye los incrementos en los niveles de las citoquinas circulantes que tienen la propiedad de alterar la señalización de la insulina, lo que constituye en una estrecha relación entre la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2.

Así mismo, se sugiere que la inflamación generada por la obesidad sea la causante de la tormenta de citoquinas que se observa en los pacientes con COVID-19 y como consecuencia el riesgo de formar coágulos en los pacientes.

Recientemente, el Sistema Informático Nacional de Defunciones (SINADEF), órgano del Ministerio de Salud (MINSA), informó que en el Perú el 85.5% de los pacientes que fallecieron por COVID-19 eran obesos, observación que permitió a los voceros del Ministerio de Salud manifestar que la obesidad incrementaba el riesgo de muerte y las complicaciones que muestran estos pacientes.

obesidad2Inicialmente, se observó en China en un grupo de 280 pacientes afectados con COVID-19, que aquellos con un IMC de 23.6 kg/m2 presentaban afecciones leves y moderadas, mientras que los pacientes que tenían un IMC de 25.8 kg/m2 mostraban afecciones graves; esta diferencia era estadísticamente significativa pero esta observación no concitó el interés de estos investigadores debido a que no pudieron individualizar al sobrepeso como factor de riesgo; así mismo, se ha mostrado que pacientes con un IMC de 27.0 kg/m2 presentaron síntomas más severos que los pacientes con IMC de 22.0 kg/m2, habiéndose observado en otro estudio que los pacientes que tenían un IMC mayor de 25.0 kg/m2 sobrevivían en un 18.9%.

En una investigación realizada en Nueva York se pudo observar que personas menores de 60 años con COVID-19 cuyo IMC estuvo comprendido entre 30 y 34 Kg/m2 y mayores de 35 kg/m2, tuvieron 1.8 y 3.6 veces respectivamente, mayores posibilidades de ser admitidos en la unidad de cuidados intensivos (UCI) que aquellos pacientes con un IMC menor que 30 kg/m2. En otro estudio realizado en Francia, se observó que el riesgo para ingresar a UCI y requerir ventilación mecánica invasiva en pacientes que tenían COVID-19, fue mayor de 7 veces en aquellos con un IMC mayor de 35 kg/m2 que en aquellos pacientes que tenían un IMC menor de 25 kg/m2.

Un elevado número de pacientes desarrollan mecanismos de defensa inmunológica entre los que se incluyen aquellos relacionados con la inflamación, proceso que ocurre en forma modulada, por cuyo motivo, el organismo huésped no resulta marcadamente dañado. Sin embargo, se ha observado que algunos pacientes desencadenan el proceso descontrolado conocido como tormenta de citoquinas, que causa daño tisular y una intensa alteración homeostática que conducen al daño de varias funciones orgánicas, especialmente del sistema respiratorio.

La nutrición tiene un papel muy importante en la respuesta inmune e inflamatoria, la que deriva de las propiedades que tienen algunos nutrientes de modular la defensa celular, ya que se ha observado que éstos intervienen modificando la generación de mediadores inflamatorios o participan en la respuesta celular a través de las vías de señalización. Específicamente, algunos nutrientes tienen un efecto significativo apropiado frente al SARS-CoV-2, como zinc, ácidos grasos omega-3, vitamina A, vitamina C, vitamina D y vitamina E. Las personas obesas, en su mayoría, tienen un estilo de vida caracterizada por no ingerir alimentos de buena calidad, hecho que contribuye a presentar una respuesta inmune inadecuada.

 

escrito-por-02 Dr. Emilio Guija Poma, Mg. Henry Guija Guerra.

Centro de Investigación de Bioquímica y Nutrición.
Instituto de Investigación FMH - USMP.

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